Regresar a Urbe1

 

 

Cuerpo y Mente > En Forma


 

 

Estética facial: ejercicios para la cara


Por edad, por genética y por ley de gravedad, la piel tiende a caerse. Ponga freno a este proceso apenas vea que el óvalo de su cara desaparece y sus rasgos se desdibujan.

Por Mónica Rojas R.


NO SE SABE con exactitud en qué momento sobreviene el derrumbe, pero en general ocurre después de los 30 años. Una arruga no es tal, dicen, hasta que la flacidez la marca con dramatismo, porque es la falta de firmeza la que delata realmente el envejecimiento de la piel. Y ocurre esto: con los años, el rostro se desdibuja, el óvalo pierde su forma y los rasgos se desmoronan. El lifting comienza a ser la solución: como técnica quirúrgica y como tratamiento cosmético, porque las formulaciones con efecto lift consiguen estirar la piel.

Expliquemos: a partir de la treintena, aquélla empieza a perder elasticidad y nace entonces una incipiente flacidez. La grasa se acumula debajo de la barbilla y en la zona de los pómulos. ¿Motivos? La falta de elasticidad hace que la epidermis tarde más en volver a su lugar y es esto lo que provoca la formación de grasa bajo el mentón. La estructura ósea también es una de las causas de la pérdida de firmeza. Un mentón prominente o unos pómulos salientes, por ejemplo, ayudan a evitar el exceso de grasa en esa parte.


EVITAR LA CAÍDA

Apenas surge el ligero desdibujamiento del óvalo del rostro, es momento de frenar la caída. Es seguro que los años no pasan en vano, pero a veces el problema radica en una vida sendentaria, una alimentación poco equilibrada o unos ritmos hormonales trastocados. Todo ello contribuye a que la piel se vuelva perezosa y vaya hinchándose progresivamente.

Los músculos fijados en los huesos están en constante movimiento. El tejido adiposo que los recubre es similar a una tela acolchada de un espesor variable que aumenta y disminuye su volumen con mucha facilidad. Cuando su grosor aumenta, resta ligereza al rostro. La piel, por su parte, envuelve los músculos y el tejido adiposo y participa en todas las contracciones musculares. Además, manifiesta los cambios de volumen del rostro y está expuesta a los estiramientos que se producen al maquillarla o manipularla inadecuadamente.

Desde el punto de vista fisiológico, dos tipos de circulación permiten eliminar los excedentes de la piel: la sanguínea y la linfática. El drenaje que se realiza de forma natural para favorecer estos dos tipos de circulación se dirige desde el centro del rostro hacia las orejas y el cuello, lugar donde se encuentran los músculos colectores. Con el paso de los años, el drenaje se hace más lento y los músculos se aflojan. La única manera de volverlo a activar es con masajes, cremas desinfiltrantes y reafirmantes.

También está la fuerza de gravedad. Inevitable. Dado que se debilita con el tiempo, llega un momento en que la piel no logra volver a su sitio por sí sola. Y como con la edad la estructura ósea empieza a encogerse, perdiendo masa, mucha piel se vuelve sobrante.


Los ejercicios para la cara previenen la formación de las molestas arrugas que se originan por la reiteración de algunas expresiones faciales. Mejillas lacias pueden rebajarse, mejillas hundidas se llenan y la papada puede normalizarse con el ejercicio apropiado. Si se tiene el debido cuidado, la cara puede hacerse muy placentera. Los movimientos sostenidos contribuyen a dar tono y firmeza a los músculos de la cara y el cuello, que necesitan las bondades de la gimnasia como cualquier parte del cuerpo.

Al levantarte, o, si prefieres, antes de irte a la cama, regálate unos minutos de gimnasia facial que te garantizarán los mejores resultados. Diez minutos por día son suficientes para realizar los ejercicios que te proponemos a continuación. Pero recuerda que deberás ser perseverante. Párate delante del espejo y observa detenidamente cada movimiento. Aprovecha el momento para relajarte y evitar que las tensiones del día dejen marca en tu rostro.

Párpados
Un fantástico ejercicio para fortalecer los párpados y resaltar la mirada. Rotamos los ojos hacia arriba, abajo, izquierda y derecha. Realizamos unas 20 repeticiones. Descansamos y repetimos la serie cuatro veces más.

Mejillas
Este es un ejercicio ideal para moldear las mejillas y los pómulos. Cerramos bien la boca, soplamos, y llenamos la cara cuanto podemos con aire de manera que las mejillas se inflen. Echamos la lengua hacia la mejilla derecha y luego hacia la izquierda. Repetimos 15 veces.

Cuello y mejillas
Un ejercicio muy similar al anterior. Inspiramos aire por la boca y la mantenemos cerrada durante cinco segundos de forma tal que las mejillas queden infladas. Soltamos lentamente el aire y repetimos unas 12 veces.

Elasticidad facial
Estos movimientos nos sirven para dar elasticidad a la piel de la cara. Abrimos la boca como cuando bostezamos y la abrimos aún más (primero como si pronunciáramos la letra a y luego la letra o). Contraemos un lado de la cara y estiramos el otro. Hacemos esto alternativamente. Luego agarramos las mejillas con las manos, tiramos de ellas hacia afuera. Descansamos y repetimos todo el ejercicio unas 10 veces.

Papada
Existe un efectivo ejercicio que realizado habitualmente reduce notablemente la grasa acumulada en la papada. Con la mano derecha abierta, con los dedos pulgar e índice formando una L, estiramos la papada hacia atrás y hacia el cuello. Repetimos el movimiento varias veces. Al finalizar pasamos una esponja con agua fría por toda la zona frontal del cuello y la papada. Eso sí, este movimiento debe combinarse con los ejercicios anteriormente descriptos.

Cutis (limpieza facial)
Lavamos la cara con agua bien caliente y terminamos con paños fríos. Esto refresca la cara y le da un fulgor de salud. Después de esto, hacemos toda clase de muecas con la cara recordando siempre que el ejercicio ayuda a la perfección. De esa forma rebajamos mejillas fláccidas y llenamos las hundidas.

 
 
 

 


[ Políticas de Privacidad | Términos y Condiciones de uso | Publicidad | Claroscuro-ei | Agrega Urbe1 a Favoritos ]
Urbeuno ® 2003 Todos los derechos reservados.