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Cómo vencer las excusas para no hacer ejercicio

Suena el despertador, lo apagas, te das media vuelta y decides seguir durmiendo. ‘No pasa nada, lo habías puesto antes para entrenar antes de ir al trabajo’. Cuando te levantas te sientes culpable y decides ir al gimnasio por la tarde. Pero cuando sales de la oficina te llaman y... ¿Cualquier excusa te parece buena para no hacer deporte?

Si siempre encuentras algo mejor que hacer que ponerte el pants y los tenis, nunca conseguirás perder los kilos de más de los que tanto te quejas ni te ponerte de una vez en forma. Aparte de tus obligaciones reales (casa, niños, trabajo, espos@, novi@), hay un montón de excusas ficticias que te pones a ti mism@ para acabar, casi siempre embarrado en el sofá.

¿A qué esperas, a estar realmente obesq, entumecid@ o enferm@ para decidirte a hacer algo. No seas perezos@, hacer ejercicio no te traerá más que beneficios desde el primer día y ese eterno cansancio del que siempre te quejas desaparecerá como por arte de magia en cuanto te muevas un poco.

A continuación tienes una lista de las excusas que pueden ocurrírsete a ti misma o a otras personas para no hacer ejercicio. ¿A que casi siempre son mentira?:

No tengo tiempo

Es la excusa más vieja. No hace falta hacer horas de ejercicio diario para que sea efectivo. Aprovecha los huecos que tengas durante la jornada: 15 minutos para pasear, media hora para correr o 40 minutos por la noche para hacer bici estática en casa. O altérnalos durante el día: todo ello sumado tendrá un efecto muy positivo sobre tu organismo y te ayudará a activar el metabolismo.

Aunque es recomendable realizar sesiones largas (entre 30 y 40 minutos) de ejercicio cardiovascular para que tu corazón esté sano, 10 o 15 minutos también le harán mucho bien. Además de que puedes hacer pequeñas sesiones cortas de entrenamiento durante la semana y aprovechar el ‘fin’ para dedicarle más tiempo.

No tengo equipamiento



¡Qué excusa más mala¡ Si te estás refiriendo a la ropa, con un pants, una camiseta y unos tenis tienes más que suficiente. Si hablas de que no puedes pagar un gimnasio, no tienes pesas, bici raqueta de tenis o máquinas de musculación, tampoco son argumentos. Aunque es cierto que tener a tu disposición una sala de máquinas es muy efectivo y motivante, el mejor equipamiento y el más barato con el que puedes contar es ¡tu propio cuerpo¡

La gravedad, tus músculos, articulaciones y extremidades combinados son la máquina más perfecta que existe, sólo tienes que ponerla en movimiento: correr, nadar, andar, hacer sentadillas, fondos... Y si quieres unas pesas, coge dos botellitas de agua y llénalas de arroz o garbanzos.

Estoy cansad@

Lo que cansa es oírte decir eso. Claro que estás agotad@, ¡de no hacer nada¡ Se trata de círculo vicioso’: mientras menos te mueves más se atrofia tu cuerpo. Pero lo que se dice fatiga física real no puede tener alguien que se pasa el día sentado en el trabajo y después en el sofá.

Moverte no sólo no te cansará tanto como tu piensas sino todo lo contrario: te activará y te llenará de energía, no sólo física sino también mental. Cuando lleves unos días entrenando seguro que no tendrás ganas de seguir siendo un ente pasivo frente a la televisión.



No sé qué hacer

Otra vez error. No te obsesiones con el gimnasio, no es imprescindible que te apuntes a un megaclub deportivo si no te atraen estos sitios. ¿Es que has olvidado lo bien que lo pasabas cuando eras pequeñ@ e ibas de excursión al campo o montabas en bici con tus amigos, o salías a bailar?

Actualmente hay tantas opciones para hacer deporte que es normal que estés confundida. Céntrate, en el ejercicio debes buscar diversión y disfrute. Si estás muy perdida y necesitas que alguien se ocupe de ti, busca un entrenador personal que vaya a tu casa. No sólo te guiará sino que te enseñará cómo entrenar cuando él no esté.

Me duele la espalda

¡Lo raro sería lo contrario¡ No moverse y estar todo el día sentado es lo peor para la espalda. Mucha gente con dolores lumbares piensa que al hacer ejercicio se va a romper algo o va a sufrir muchísimo: nada más lejos de la realidad.

Hacer ejercicio regularmente y de forma suave es una de las medidas más eficaces para acabar definitivamente con el dolor de espalda. Si tienes la espalda muy castigada es cierto que cuando empieces a entrenar los primeros días notarás una gran paliza, pero se trata simplemente de que tu cuerpo y, sobre todo tu espalad, se está desencajando. Corregir la postura corporal no es tan fácil, al cuerpo le cuesta volver a enderezarse.

Si tienes dudas, consulta primero con tu médico por si tienes algún problema grave (hernias de disco, escoliosis..) y hay ciertos ejercicios que no puedes hacer. Pero seguramente la recomendación que te hará será justamente que te muevas un poquito.


Estoy demasiado gord@

Razón de más para hacer ejercicio. No tienes que esperar a adelgazar para empezar a entrenar. Es más, desarrollar masa muscular te ayudará mucho a bajar de peso, ya que el músculo consume mucha más energía que la grasa y acelera el metabolismo.

Lo que sí debes hacer es controlarte con la comida, ya que después de una sesión de entrenamiento se suele ‘hacer hambre’. Se trata más de que no salgas corriendo a comerte una súper torta para recompensarte del esfuerzo, que de matarte de hambre.

Comienza despacio y no tengas prisa por adelgazar: recuerda que dieta y ejercicio son lo más eficaz para controlar el peso.

Soy demasiado mayor

¡Ni hablar¡ Hacer ejercicio es beneficioso a cualquier edad, aunque no hayas hecho deporte en toda tu vida. Desgraciadamente, el cuerpo no tiene tanta memoria deportiva y en poco tiempo puedes estar tan en forma como una persona de tu misma edad que lleva haciendo ejercicio toda su vida.

Además, si eres mayor necesitas con más motivo moverte para mantenerte ágil, prevenir enfermedades cardiovasculares, mantener a raya el colesterol o la diabetes. Además, no olvides que una persona que hace deporte tiene una mejor postura corporal, lo que te hará parecer más joven.

Me aburre

Cualquier situación puede resultar aburrida si cae en la rutina. Si haces todos los días lo mismo es normal que estés ‘hasta el gorro’, además de que tu cuerpo se habrá acostumbrado tanto a ese esfuerzo que casi no mejorará.

Si vas a un gimnasio, no tienes excusa: puedes combinar montones de actividades. ¿Y por qué no plantearte deportes de fin de semana con tus amigos: esquiar, montar a caballo, correr por la playa, hacer piragüismo...

Y métele duro: si corres 15 minutos en la cinta, súbe a 20. Prueba aumentar el peso en las máquinas o a hacer sentadillas con pesas en las manos.

No soy deportista

¿Nunca has estado especialmente dotada para el deporte? A estas alturas no tienes que competir con nadie, sólo tienes que hacer ejercicio para ti. Y, a diferencia del colegio, puedes escoger lo que mejor se te dé.

Hay deportes muy técnicos que exigen coordinación y habilidades especiales. Pero para andar, correr, montar en bici, andar o levantar unas pesas no se necesita mucha técnica. Además, al entrenar sin ninguna presión, seguramente descubrirás que se te da mucho mejor de los que pensabas.

Siempre me lastimo

La frase ‘si no duele no sirve’ está muy pasada de moda. Todo lo contrario, si haciendo deporte te duele algo de forma anormal, déjalo inmediatamente. Hay una gran diferencia entre esforzarse y sufrir.

Además, si estás empezando, debes ir especialmente despacio y suave. Se acaba sudando igual con poca intensidad y un poquito más de tiempo que realizando un gran esfuerzo físico.


SaludManía ©

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