Células
de cero para controlar la diabetes
Científicos
mexicanos crearon novedoso dispositivo para hacer frente a
esta enfermedad.
De
acuerdo con cifras de la Dirección General de Epidemiología
de la Secretaría de Salud, cerca del 12% de la población mexicana
padece diabetes mellitus, enfermedad hereditaria que se caracteriza
por la acumulación excesiva de glucosa (azúcar) en la sangre,
debido a la escasa o nula producción de insulina, hormona
generada por el páncreas y que es utilizada por el organismo
para regular este nutriente.
A
causa de este padecimiento, millones de personas ven deteriorado
su nivel de vida, modifican su alimentación y reciben insulina
en inyecciones varias veces al día, ya que de no atenderse
pueden sufrir una serie de complicaciones por la saturación
de azúcares, como ceguera y daños en riñones y en el sistema
circulatorio.
En
busca de nuevas posibilidades para combatir este mal, científicos
mexicanos han desarrollado pequeño e ingenioso dispositivo
con células de cerdo que se coloca debajo de la piel y que
es capaz de regular los niveles de azúcar en la sangre.
El
encargado de dirigir este trabajo es el Dr. Rafael Valdés
González-Salas, catedrático de la Facultad de Medicina de
la UNAM, quien en entrevista para saludymedicinas.com.mx comenta
que luego de cumplir con los protocolos necesarios, avalados
por comités de Bioética en el Hospital Infantil de México
y de la Universidad Nacional Autónoma de México, el dispositivo
ya se ha colocado en varios pacientes, principalmente jóvenes
menores de 18 años, el cual ha funcionado de manera exitosa.
Enfermedad
compleja y en aumento
El también especialista en trasplantes por la Universidad
de Cambridge, Inglaterra, explica que la diabetes es un padecimiento
hereditario en el que el organismo genera anticuerpos que
deterioran o destruyen a sus propias células productoras de
insulina. Asimismo, comenta que se distinguen dos clases:
- Juvenil
o tipo 1, que se manifiesta a temprana edad, incluso en
bebés; es la más grave, pues hay ineficiencia casi absoluta
del sistema de producción de insulina; en estos casos
la dieta sólo es una estrategia complementaria y no hay
más remedio que administrar la hormona faltante con regularidad,
recurriendo en casos extremos al trasplante de páncreas.
- Tipo
2, la cual se presenta en la edad adulta y es más dócil
en tanto que puede ser controlada con medicamentos y dieta
que restringen la producción de glucosa a niveles manejables,
ya que todavía existe ligera producción de insulina por
parte del páncreas.
De
acuerdo al Dr. Valdés González-Salas, "hace algunos años
iniciamos una investigación con el fin de resolver los problemas
de la diabetes, debido a que este mal es, en México, el principal
motivo de ceguera y una de las 10 primeras causas de muerte
por los padecimientos secundarios que genera, como infarto
agudo al miocardio o hipertensión arterial. Además, en los
últimos 10 años ha tenido un incremento alarmante, ya que,
de acuerdo con la Secretaría de Salud, su incidencia ha pasado
del 5.2 al 12.8% del total de la población, y hay entidades
como Veracruz y Oaxaca en donde llega al 20%".
Asimismo,
aclara que la población mexicana es más propensa a sufrir
esta enfermedad, tal vez como resultado de la combinación
genética producida por el mestizaje y "porque somos el
segundo país que más refrescos consume en el mundo, hecho
que nos hace estimular excesivamente el consumo de hidratos
de carbono, específicamente azúcares, y con ello a un gen
que entre los 30 y 35 años de exposición hará que la enfermedad
aparezca".
Evolución
del sistema
Los trabajos del Dr. Rafael Valdés y su grupo iniciaron a
principios del decenio 1990-2000, con el objetivo de crear
pequeño dispositivo que tuviera en su interior células vivas
productoras de insulina, conocidas como islotes de Langerhans,
provenientes de páncreas de cerdo.
El
motivo que llevó a elegir a un animal como donador obedeció
a dos factores: la compatibilidad comprobada de la insulina
porcina y la dificultad de hacerse de células humanas pancreáticas,
provenientes de cadáveres.
En
un principio, el dispositivo consistió sólo en una cápsula
especial de colágeno, tejido elástico que funcionaba como
"cama" en donde los islotes de Lángerhans de cerdo
se asentaban y gracias al cual recibían nutrientes a través
de vasos sanguíneos que el receptor generaba de manera natural
(vascularización), y que finalmente lograba producir la insulina
necesaria para el paciente.
Este
modelo no tuvo riesgo de originar una producción de insulina
en cantidades mayores o menores que las requeridas por el
receptor, ya que las mismas células cuentan con un mecanismo
de autorregulación parecido al de un termostato que ayuda
a un horno o refrigerador a mantener una temperatura estable.
De manera homóloga, el dispositivo para controlar la diabetes
generaba la hormona necesaria al detectar altos niveles de
glucosa en sangre, y en cuanto éstos descendían simplemente
dejaba de segregar la sustancia.
Si
embargo, este primer intento fue rechazado por el organismo
de los receptores, ya que al colocar células de una especie
animal en otra (xenotrasplante) el sistema inmunológico de
los receptores reconocía a los islotes de Langerhams como
cuerpos extraños y los eliminaba. Había que ingeniárselas
para crear un método de barrera.
Entonces
se tuvo la idea de incluir en el dispositivo un grupo de células
de Sertoli, procedentes del testículo del cerdo y que generan
sustancias útiles para "enmascarar" la presencia
del xenotrasplante al bloquear la producción de interleuquina-2,
químico involucrado en el rechazo. Además de que se cumplió
con este objetivo satisfactoriamente, mediciones en la sangre
de personas trasplantadas mostró la presencia de insulina
de cerdo.
Este
nuevo y exitoso dispositivo, conocido en Medicina como inmunomodulador,
se ha perfeccionado todavía más al utilizar células de lechón.
De acuerdo al especialista, esta decisión obedece a varios
factores, "primero, porque es un animal de siete días
de nacido que se encuentra protegido por la leche materna,
que da anticuerpos y una serie de defensas; la otra razón
es que son células casi embrionarias o progenitoras, con la
posibilidad de crecer y reproducirse".
Asimismo,
los tejidos de estos primeros xenotrasplantes eran obtenidos
de animales nacidos en Nueva Zelanda, dado que ahí era donde
se encontraban los ejemplares con los requerimientos y exigencias
que estos dispositivos ameritan; empero, muchas células se
perdían simplemente por el proceso de transportación.
Por
ello, ahora los tejidos porcinos se obtienen de animales criados
en México bajo las mismas normas de calidad; "actualmente
está por inaugurarse un laboratorio de procesamiento celular,
financiado por instituciones y corporaciones privadas, donde
tomaremos muestras de los tejidos, las analizaremos y revisaremos
para que no tengan ningún agente patógeno que pueda hacernos
correr riesgo en los trasplantes". Con anterioridad,
estas labores eran realizadas en el extranjero.
Resultados
y expectativas
El Dr. Valdés comenta que este dispositivo será empleado inicialmente
en personas con diabetes juvenil insulinodependientes, es
decir, aquellos que requieren insulina para poder subsistir,
ya que su mal es el que genera mayor deterioro y alteraciones
al organismo.
Hasta
el momento, en las personas trasplantadas se ha observado
dramática reducción en su necesidad de hormona, mientras otros
tantos ya no la requieren. Sin embargo, el sistema sigue en
proceso de perfeccionamiento y todavía queda la duda de la
viabilidad de utilizar este xenotrasplante en pacientes con
diabetes tipo 2, pero "para saberlo todavía faltan los
estudios correspondientes con pacientes adultos que tengan
este tipo de padecimiento".
Otros
puntos quedan aún por aclarar; por ejemplo, no se sabe con
certeza cuánto tiempo van a vivir las células del dispositivo,
aunque ya hay pacientes que lo utilizan desde hace dos años
con éxito. También se tendrá que hacer frente a grupos de
virólogos (especialistas en virus y las infecciones que generan)
que se oponen a los xenotrasplantes debido a que, en su opinión,
siempre existe la posibilidad de que haya contaminación de
gérmenes porcinos en el ser humano, sin tomar en cuenta el
estricto control de calidad de las células que siguen los
científicos mexicanos.
Pese
a esto, el Dr. Rafael Valdés comenta que "a largo plazo
se van a establecer laboratorios en otros centros, además
del Hospital Infantil de México, donde personal especializado
y preparado por nosotros se encargue de hacer el procesamiento
celular y los trasplantes, de tal suerte que éste sea un procedimiento
que se vaya replicando en mayor cantidad" sin excluir
a nadie, ya que si bien se ha atendido a gente de cualquier
condición, existe todavía una limitación en lo que respecta
a la cantidad de células que se producen.
Finalmente,
el investigador comenta que este dispositivo, que no cura
la diabetes, sino que sólo la controla, y cuya patente comparte
con la UNAM, "indudablemente sufrirá modificaciones que
permitirán que la funcionalidad del mismo sea mucho mejor,
y aunque por ahora lo hemos utilizado para células pancreáticas,
también puede ser utilizado para compensar fallas de otras
células productoras de hormonas".
Concluye:
"Hablamos de células del sistema nervioso central, productoras
de neurotransmisores, por lo que un dispositivo parecido puede
emplearse en padecimientos como epilepsia o mal de Parkinson,
o en caso de tener problemas de la tiroides (hipotiroidismo).
Como puede apreciarse, tiene gran posibilidad de usos como
arma terapéutica para otras enfermedades".
Por:
Rafael Mejía
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