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En
efecto, la gran mayoría de los cazadores de talento ubican
a sus ejecutivos en base a recomendaciones y contactos personales,
dentro de una silenciosa red oculta al mundo exterior. Tenga
en cuenta que debe mantener una buena relación con todos los
headhunters, por más que no le interesen sus propuestas actuales:
cerrar puertas podría costarle mucho en el futuro.
La
buena presencia también es un elemento clave en las búsquedas
que realizan estos cazadores de talentos. Nos guste o no,
el mundo actual privilegia la estética por sobre muchas otras
cosas, con lo cual presentarse aseado, con aliento fresco,
una vestimenta elegante, buenos zapatos, y en lo posible,
un cutis libre de granitos e impurezas, puede ser tan importante
como los conocimientos que se poseen.
De
hecho, no fueron pocos los caso en los que un potencial ejecutivo,
que daba perfectamente para el puesto, fue finalmente descartado
por su aspecto desalineado. Además, se deben conocer aspectos
básicos de protocolo y ceremonial, para no desentonar en las
reuniones sociales.
También
es muy conveniente practicar algún deporte que pueda incluir
dentro de su currículum, puesto que esto le brinda una “toque”
de dinamismo y vigorosidad. Además, el tipo de deporte que
se práctica habla mucho de la persona, y no debería sorprenderle
que pueda desequilibrar la balanza a su favor. Por ejemplo,
en determinada ocasión, dos ejecutivos poseían las mismas
características, pero se privilegió a uno de ellos por que
jugaba al voley, un deporte que tiene mucho de interactividad
grupal, frente al otro que practicaba tenis, un juego mucho
más individualista, algo que no se buscaba en ese tipo de
trabajo.
Por
último, también sería bueno que pueda demostrar, a través
de ejemplos concretos, que posee características de personalidad
que incluyan la audacia y la trasgresión (bien entendidas)
para cuestionar el sistema o las posturas que cree inconvenientes;
la tenacidad para lograr objetivos; la acción rápida y expeditiva;
la sociabilidad con sus pares; la humildad para poder abrirse
al aprendizaje; la fortaleza como para no derrumbarse frente
a los fracasos; y la presencia de sólidos valores morales
y espirituales.
A
grandes rasgos, estas son las características más buscadas
por los headhunters. Es importante que sepa que nada de esto
se estipula por capricho, ya que todas estas cualidades son
fundamentales para los trabajos que se desempeñarán más adelante
en los cargos ejecutivos. Si cree que usted aún no cumple
con los requisitos que se solicitan en alguna de ellas, no
dude en esforzarse para lograrlo: le servirán para presentarse
ante los headhunters, pero por sobre todo, le servirán para
el trabajo.
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