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Perros
peleoneros
Cómo
evitar las peleas; cómo detenerlas cuando han empezado
Más
vale prevenir que remediar una pelea; por lo tanto, evite
todo aquello que pudiera provocada. Si lleva sujeto al perro
por la correa, en cuanto démuestras de agresividad hacia otro
perro (con gruñidos, el cuello tenso y agitando rígidamente
el rabo) jálelo de la correa, dígale "no" con energía
pero sin gritar y aléjese con él rápidamente. Si camina con
el perro sin llevado de la correa, vigílelo constantemente
y a la primera señal de agresividad póngale la correa.
Cuando
una pelea ya ha comenzado es peligroso intervenir directamente,
pero se puede emplear alguna treta para distraer a los perros
el tiempo suficiente para separados: écheles agua, arrójeles
encima una cobija o haga un ruido fuerte y estrepitoso.
Si
los perros no son muy grandes o si uno de ellos está en franca
desventaja, entre dos personas puestas de acuerdo pueden detener
la pelea. Cada una deberá sujetar a un perro por el rabo y
las patas traseras y jalado hacia atrás; pero cuidado, este
procedimiento no debe intentado nunca una sola persona, pues
tanto ella como el perro que sujete pueden resultar heridos.
Si
no puede llevarse a cabo ninguna de estas tácticas o no dan
resultado, deje que la pelea siga su curso y resígnese a que,
probablemente, uno o los dos perros acaben lesionados. Generalmente
las peleas concluyen cuando uno de los dos rueda por el suelo
y expone el vientre al ganador. [Vea también Perros (entrenamiento);
Perros (mordeduras).]
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