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la interrogante que pasa por la mente de las parejas que planean tener
hijos, y aunque lo principal es procrear bebés sanos hay quienes tienen
predilección por algún género en particular. Por esta razón, debe saber
que hay técnicas naturales que pueden ejercer influencia en la elección
del sexo del pequeño, conózcalas.
En
la actualidad la única manera de asegurar la concepción de un bebé de
determinado sexo es mediante el método de fertilización in vitro, que
consiste en fecundar óvulos y espermatozoides para después transferir
al útero sólo aquellos que correspondan al género deseado. Sin embargo,
este procedimiento no es el más adecuado para conseguir el objetivo, ya
que es costoso y puede traer como consecuencia embarazos múltiples.
Ante
ello, se han planteado otras alternativas, como aquella que estipula que
hay ciertos días en el ciclo fértil de la mujer en los que se puede concebir
una niña y otros en los que las probabilidades estarán a favor de que
sea niño, por lo que si se desea dar vida a un ser de determinado sexo
es necesario planificar las relaciones sexuales. Aunque no es 100% eficaz,
lo más importante es que no conlleva riesgos.
Pero,
¿cómo?
¿Por
qué algunas veces nacen niños y otras niñas?, la respuesta es sencilla:
para que un nuevo ser pueda formarse es necesaria la unión de óvulo y
espermatozoide; la primera estructura siempre posee el cromosoma sexual
X, en tanto que la segunda puede contener al X (encargado de proporcionar
el sexo femenino) o al Y (masculino), entonces, si se fusionan dos elementos
con carga X se concebirá una niña y si se juntan uno X y uno Y se tendrá
un varón; de ahí que siempre se diga que el sexo del futuro bebé depende
del papá.
Ahora
bien, basándose en lo anterior, ha surgido una teoría que establece que
hay espermatozoides tanto masculinos como femeninos; los primeros suelen
ser frágiles, ligeros y veloces, mientras que los segundos son más resistentes,
pesados y lentos. Este conocimiento resulta especialmente útil cuando
se pretende ejercer influencia en el sexo del futuro bebé, por ejemplo,
si se desea concebir un varón habrá que tener relaciones sexuales el día
de la ovulación (luego de dos o tres días de abstinencia), ya que de esta
manera el esperma con carga masculina, debido a su ventaja de desplazamiento
sobre el femenino, tendrá mayor oportunidad de alcanzar al óvulo. Asimismo,
para incrementar el éxito de este proceso es necesario que en el momento
de la eyaculación la penetración sea profunda.
Si
por el contrario, se desea tener una niña, será conveniente tener relaciones
sexuales frecuentes todos los días previos a la ovulación, ya que ello
permite que los espermatozoides con carga X se acumulen en las trompas
y sobrevivan hasta el momento en que se expulse el óvulo.
Para
incrementar las posibilidades de tener un bebé de un sexo en especial
es necesario saber identificar los días fértiles (14, 15, 16 y 17, del
ciclo), lo cual puede determinarse mediante la calendarización de los
ciclos menstruales y con base en el moco cervical. Dicha secreción se
forma en las paredes del cuello del útero o matriz y se presenta en la
vagina después de que concluye la menstruación; suele modificar su constitución
por efecto de las hormonas tornándose al inicio pegajoso, denso y amarillento,
lo que indica que todavía no llega la fertilidad.
Posteriormente
se torna más claro, elástico, líquido y se siente húmedo y resbaladizo,
condición que las mujeres pueden percibir como sensación de lubricación
en la apertura vaginal; llegado este momento se puede decir que las féminas
se encuentran en la etapa de máxima fecundidad, la cual tiene duración
de 5 a 10 días.
Si
desea poner en práctica el procedimiento antes citado tenga presente que
aunque no garantiza resultados vale la pena intentarlo, ya que no pondrá
en riesgo su salud, y nunca olvide consultar a su ginecólogo ante cualquier
duda o inquietud .
Angélica
Villanueva |