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La
relación terminó, te separaste, nada parece unirlos, puede
que incluso estén peleados pero las cosas no son tan fáciles
por afuera como por adentro. Claro que no...
Porque miles de lazos invisibles te atan a tu ex-pareja, miles
de pequeños hilitos que se rompen y rápidamente se unen de
nuevo: seguro que muchos vienen "de afuera", pero
los más duros, los más difíciles, los que se estiran como
una goma y no se acaban nunca, esos, no dudes que vienen "de
adentro" .
Por un lado está la depresión, que es rabia e ira contenidas
que se vuelcan hacia adentro, este es el momento justo para
examinar la situación. Por el otro, aparece todo lo nuevo,
todo lo imprevisto, lo inmanejable de la nueva soltería, gente
nueva, grupos nuevos, salidas, reuniones, bailes y la tan
temida soledad.
La Palabra casi lo musita, casi lo dice: Sol//ter@ Sol//edad.
"En el Mundo hay una Fiesta" y tu nueva soltería
te permite acceder plenamente a ella, pero: ¿estás preparad@
para disfrutarla como corresponde?
¿Te sientes capaz de enfrentar el desafío sin mirar todo el
tiempo hacia atrás? Veamos los síntomas que te estarían indicando
que NO, que la separación real no se ha concretado en una
"separación interior".
Primero ya lo dijimos: Depresión y Ansiedad. Luego también
puede expresarse en alteraciones del sueño: dormir poco, insomnio,
dormir mucho, somnolencia. En general toda somatización posterior
a la separación debe entenderse siempre en relación a ésta,
como por ejemplo: problemas cardiacos, sexuales, estomacales,
de piel. Hay una serie de conductas muy claras que revelan
infaliblemente ese estado de "no corte", ese estado
de unión inconsciente: saboteo inconsciente y racional a todas
las posibles relaciones amorosas nuevas, temor y resistencia
a la intimidad, proyección de los problemas antiguos a toda
relación nueva: la insostenible falsa creencia de que todos
los varones. . . todas las mujeres. . . todas las parejas.
. . . ¡son iguales!
Si la situación se vuelve rápidamente crónica es porque ya
es verdaderamente un "duelo bloqueado" y se endurece
y se enquista cada vez más en cada intento frustrado.
Muchas veces se observa el mantenimiento de secretas relaciones
con la ex -pareja con una negación realmente increíble del
daño que eso causa. En casos aun más graves, aparecen dificultades
serias: parálisis psicológicas -pese al deseo de estar más
activa-, pensamientos suicidas prontamente reprimidos que
vuelven una y otra vez, dietas que pueden llevar a la anorexia
o a la bulimia, como un esfuerzo torturante para estar a la
moda y muchas veces un volcarse racionalísticamente a un trabajo
incansable y abusivo que configura el típico síndrome del
“workaholic": el adicto al trabajo.
Y no olvidemos tampoco a aquellos que viven soñando secretamente
una venganza, o peor aun, los que desperdician su tiempo y
su vida en un intento vengativo, que cuando no termina en
la crónica policial, tiene siempre un componente altamente
destructivo, avalado muchas veces por racionalizaciones jurídicas
y apoyados por profesionales que nunca comprendieron el deterioro
emocional que estas venganzas producen.
Este verdadero agotamiento emocional es el responsable que
de que la mayoría de los nuevos separados, rehuyan el contacto
íntimo aun cuando lo deseen fervientemente, dejando perplejos
a los demás con sus contradictorias conductas. Esto se ve
a veces en las Páginas de la Red, cuando alguien que aparenta
ser invitador y afectivo, tierno y cálido, responde con miles
de evasivas y agresiones a las invitaciones realizadas, encontrando
siempre "la quinta pata al gato" o el "pelo
en la leche" que nos impide volver a empezar. El Cybermundo
de Internet, la magia impresionante de la Web, hace que una
persona pueda contactarse con cientos y quizás miles de personas
en pocos meses. Cada nueva frustración reactiva y profundiza
la herida.
Ese es el caso justamente de Mariana quien desde una Página
de Internet se autoproclamaba "sincera, cálida y abierta
a los vínculos" pero que rechazó a las cuarenta cartas
que le llegaron producto de su llamativa figura y faltó a
la cita con el único que pudo pasar el filtro exigente que
puso a su selección. Con quien sí se encontró fue con su ex
-pareja, y realmente tuvo una noche erótica muy buena, pero
a la mañana siguiente se sintió peor que nunca, al reiterarse
la interminable discusión sobre “el no- trabajo” de él.
Y es también el caso de Pedro, un interesante ingeniero que
se describía como "compañero, atento y caballero"
pero sólo aceptaba encuentros si se hacían en su domicilio
con excusas banales, con lo cual limitó, obviamente, sus posibilidades
de reconexión. En cambio aceptó salir de su casa para ver
a su anterior pareja, la cual le pidió de forma tan descarada
una gruesa suma de dinero, y que ya estaba el plano judicial,
que se descompuso nuevamente con palpitaciones cardiacas.
Por todo esto es conveniente afirmar que, en cuestiones de
separación, es importante reflexionar muy profundamente en
qué grado y medida esa separación está efectivamente hecha,
no sólo por no dañar a los demás, que se acercan ignorantes
del verdadero estado de la relación, sino porque estas idas
y vueltas son el peor remedio, el peor veneno que encadena
y sepulta al presunto separado en una eterna y permanente
frustración. Que lo encadena eterna y cruelmente a la monótona
repetición con la misma persona del mismo drama sin solución.
Y esta reflexión, que debe ser profunda y sincera, tiene que
incluir sin duda alguna las opiniones calificadas que tantas
veces nos resistimos a escuchar. Esa opinión dada con cariño
amistoso que sólo puede abrir la puerta para una nueva reconexión
con el mundo.
Autor: Norberto Litvinoff En plenitud.com
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