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¿Nalgadas?

Existen
varias asociaciones que protegen la salud de los niños,
entre ellas están: la Academia Americana de Pediatría, la
Asociación Mexicana de Pediatría, y la Asociación Nacional
de Educación en los E.E.U.U., las cuales se oponen intensamente
al uso de nalgadas u otra conducta que pueda dañar la integridad
física y psicológica de los niños.
La
disciplina es fundamental en la formación de hábitos de
los niños, y hay múltiples alternativas a las nalgadas,
como, por ejemplo, orientar (distraer) al niño, retirarle
algún privilegio o enviarlo a su cuarto. Es posible educar
a los hijos para que sean adultos adaptables, disciplinados,
responsables y productivos, sin tener que darles nalgadas.
El
castigo físico conlleva riesgos:
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Desencadenar la ira reprimida que muchos adultos llevan
dentro, aunque dicha ira no tenga ninguna relación con el
niño. Esta ira podría desahogarse en las nalgadas y degenerar
en maltrato al niño.
- Empeorar el comportamiento agresivo porque le enseña al
menor a reaccionar con violencia cuando está enojado.
- Dejar de surtir efecto cuando quien castiga no está presente.
Por
lo tanto, es conveniente recurrir a otras formas de disciplina
más constructivas, que contribuyan a la formación de la
conciencia y al desarrollo social del niño.
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