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Nunca pegue a su hijo cuando usted no está en pleno control,
cuando tenga miedo o cuando ha estado bebiendo. Algunos
padres o madres, una vez que empiezan a pegarle al hijo,
no pueden parar y necesitan ayuda para sí mismos. Aléjese
si se siente fuera de control.
• No permita que las niñeras, el personal de atención a
los niños o los maestros, le peguen a su hijo. Si esto sucede,
es importante informar a las autoridades de su localidad,
ya que otros niños pueden sufrir las consecuencias de una
omisión al respecto.
La disciplina no va en contra de la infancia, el niño se
sentirá más seguro en la medida en que le sean marcados
límites claros y sepa qué se espera de él.
Y recuerde, la manera más eficaz de formar a los hijos es
ser firmes en el fondo, y suaves en la forma.
Texto modificado y adaptado por H. Yee, M.D.: B.D. Schmitt,
M.D. "Your Child’s Health". 2002.
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