El
TDAH se detecta antes de que el niño cumpla 7 años
de edad, aunque los síntomas son más graves
en unos casos que en otros y cambian de acuerdo con el ambiente
en que el pequeño se encuentre (familia, escuela,
consultorio) o según el modelo educativo que ha recibido.
Lo más indicado es acudir al pediatra o médico
familiar para que haga un diagnóstico, determine
si efectivamente se trata del transtorno por déficit
de atención e hiperactividad y remita al infante
al psiquiatra o psicólogo infantil para su posterior
tratamiento.
No exageramos. Considere que la falta de atención
a estos problemas puede originar problemas de conducta más
severos en etapas posteriores (en la adolescencia, por ejemplo),
más si tomamos en cuenta que estos niños tienen
la cualidad de ignorar la autoridad. En contraparte, si
se busca "corregir" la conducta con regaños
o chantajes se obtendrán resultados contraproducentes,
pues aunque el pequeño tiene el deseo de cambiar,
la imposibilidad de controlar su impulsividad se transformará
en baja autoestima y frustración.
Causas y terapia
Las causas de este transtorno son todavía desconocidas,
aunque se reconocen algunos factores de riesgo y se sospecha
de otros tantos que continúan en estudio. Lo que
sí se sabe es que afecta más a los varones
(en México aproximadamente 4 por cada niña)
y que los síntomas dejan de presentarse entre los
16 y 25 años de edad.
Entre las hipótesis que explican el origen de este
trastorno están:
-Baja actividad del sistema nervioso central, que se compensa
con el aumento de la actividad motora (correr y brincar
desmedidamente).
-Baja producción de sustancias empleadas en la comunicación
neuronal (catecolaminas): dopamina y noradrenalina.
-Alteraciones de la glándula tiroides.
-Estrés de la madre durante el embarazo (fumar durante
la concepción es factor de riesgo para tener hijos
hiperactivos).
-Incremento de los niveles de plomo en la sangre, sobre
todo por residir en zonas muy contaminadas.
-Consumo excesivo de alimentos con aditivos (saborizantes,
conservadores o colorantes) y azúcar refinada.
-Peleas conyugales frecuentes, padres muy críticos
y represivos.
La solución a este problema de conducta, como puede
verse, no se encuentra en el control a través de
férrea disciplina, sino de terapia psicológica
destinada a mejorar el ambiente familiar y escolar, favoreciendo
mejor integración del niño a la vez que se
le muestran técnicas de modificación de conducta
que le ayudan en la realización de tareas y planificación
de sus actos.
También es posible que, luego de evaluar su caso,
el niño necesite medicamentos especiales para tratar
el TDAH, cuyo mecanismo consiste básicamente en producir
un efecto tranquilizante sobre el cerebro. Dado que su administración
requiere la vigilancia de un especialista en salud mental,
lo más recomendable es que el niño y sus padres
acudan a un psiquiatra.
Recuerde que entendiendo este transtorno del infante y tomando
conciencia de sus implicaciones, los padres ayudarán
a que sus hijos no contraigan problemas debido a su actitud
incontrolable y nuevas patologías que pudieran afectar
su desarrollo como ser humano.
|