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La
verdad de Kurt Cobain
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Los diarios del difunto líder de Nirvana salen a
la venta
Ignoraba
lo que era el distanciamiento en el arte y la prensa no
sólo musical le viviseccionó y diseccionó
su cadáver. Ofrendó tripas y corazón
en una obra sincera y fue sometido a un marcaje cuasi psicoanalítico
por los medios de comunicación. En vida y cuando
ya estaba por voluntad propia en el más allá.
No era suficiente. Los diarios de Kurt Cobain, que saldrán
a la venta el próximo viernes, revelan los rincones
secretos del último icono generacional que ha dado
el rock. El líder de Nirvana se voló la cabeza
con una escopeta de caza el 5 de abril de 1994. Tenía
27 años.
Courtney Love, la viuda del símbolo del grunge y
de la generación X, vendió el año pasado
al conglomerado editorial Penguin Puttnam 23 cuadernos manuscritos
de Cobain. Se rumorea que por cuatro millones de dólares.
La edición española es una selección
de la norteamericana, a su vez una antología de las
cartas, reflexiones, confesiones, poemas, letras, historietas
e ilustraciones recogidas en los dietarios. Los diarios
de Kurt Cobain presenta facsímiles de las páginas
originales con su correspondiente traducción.
"No leas mi diario en mi ausencia. Vale, ahora me voy
a trabajar. Esta mañana cuando te levantes, por favor,
lee mi diario. Registra mis cosas y trata de entenderme".
Con esta nota presumiblemente dirigida a Love empieza el
libro. Los editores alivian así su mala conciencia
por desvelar un mundo privado e invitan al lector a hacer
lo propio.
Kurdt, como están firmadas las entradas, tuvo su
primera experiencia sexual con una chica con fama de retrasada
en el instituto. "Así que intenté tirármela
pero no sabía có-
mo y le pregunté si había hecho aquello antes
y me dijo que un montón de veces sobre todo con su
primo. Me empezó a dar asco el olor tan fuerte de
su vagina y el hedor de su sudor así que me marché".
El episodio trascendió y Cobain, que "no podía
soportar el ridículo", se colocó a modo
y se tumbó en la vía del tren con "un
par de bloques de cemento encima del pecho y las piernas".
El convoy pasó por la vía que había
a su lado.
"Me gusta sentirme culpable por ser un macho blanco
americano" de clase media baja, escribió Cobain.
El artista no estaba a gusto en su pellejo: "Soy varón,
tengo 23 años y produzco leche. Nunca me habían
dolido tanto los pechos, ni siquiera cuando los matones
del instituto me retorcían las tetas". Su odio
por los "machos sexistas y racistas, peludos y sudorosos"
que dominan EEUU le llevó a identificarse con las
causas feminista, gay y negroamericana. Colectivos desfavorecidos
con los motivos para estar cabreados de los que carecía
Cobain, que no encontraba en su vida una "tragedia"
que justificara su ira y su angustia.
IDEARIO
PUNK
El cantante y guitarrista era un firme creyente en el ideario
punk. "Podemos hacernos pasar por el enemigo (el mundo
corporativista) para infiltrarnos en los mecanismos del
sistema y empezar a corromperlo desde dentro", anotó
cuando Nirvana ya había levantado el vuelo.
El triunfo de Nevermind acentuó su sentimiento de
culpabilidad. "¡Me siento tan increíblemente
culpable! Por haber abandonado a mis verdaderos colegas,
a los que son fieles de verdad". Una vez en la cima,
su desmoronamiento se acele-
ró. "Es entretenida la idea de contemplar a
un artista de rock de dominio público mientras se
autodestruye mentalmente", anotó, con rara ironía,
en referencia a la "mediocre interpretación
freudiana" a la que estaba siendo sometido. "Me
habéis violado mucho más de lo que po-
déis imaginar", les espeta a los periodistas.
A Courtney le declara su amor y a la heroína, su
odio-amor.
¿Un juguete roto por el éxito? Quizá,
pero el juguete ya estaba maltrecho.
RAMÓN
VENDRELL
BARCELONA
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