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MTV,
el templo del “pop”
En
entrevista, los directivos de Music Television Latinoamérica
explican las razones por las que MTV es una de las marcas
más poderosas del orbe.
Por
Mauricio González*
La
alta cultura, ese universo de expresiones clásicas
y eruditas al que los estadounidenses denominan como “high
brow”, es cosa del pasado. El arte, ya es hora de
aceptarlo, ha muerto. Me explico: si entendemos al arte
en el sentido clásico del término, como una
serie de expresiones cuyo discernimiento requiere de un
alto nivel de ilustración y estudio, no es exagerado
afirmar su defunción. Tampoco es para tirarse a llorar
en el suelo. Después de todo, no deja de ser excitante
que vivamos en una época en la que figuras tan disímiles
como Radiohead y Justin Timberlake pueden ser ídolos
globales. Sí, claro, en las salas de cine hay mucha
basura hollywoodense, pero también se pueden encontrar
obras de David Lynch, Martin Scorsese o documentales antiestadounidenses
estilo Bowling for Columbine. Son tiempos extraños,
fascinantes y contradictorios, en los que toda la cultura
es pop. ¿Cómo entender a este mundo pop? ¿Cómo
hacer negocios en un contexto como ése? ¿Cómo
entender al mercado joven que dictamina las tendencias culturales
que, a fin de cuentas, son las que determinan el éxito
o fracaso de una marca? La mejor manera de comprenderlo,
obvio, es visitando sus templos, y el templo más
reverenciado del pop es, sin duda, MTV. Desde el momento
en que transmitió su primer video, hace ya 23 años,
Music Televisión (MTV) ha sido el referente inevitable
de la juventud mundial: moldeando gustos, fijando tendencias
y estableciendo las agendas de consumo de los adolescentes
de la globalización. En entrevista, Melisa Quiñoy
y Juan Meyer, vicepresidente sr. de ventas comerciales y
director de marketing de MTV Latinoamérica, respectivamente,
dan algunas claves para entender los mecanismos que animan
el “branding” de MTV, a la vez que explican
la manera en la que comercializan el canal.
A
sus 23 años de edad, MTV sigue siendo un referente
cultural para la juventud del planeta. ¿Cómo
mantienen fresca a la marca? ¿Cómo evitan
que los adolescentes de hoy digan: “MTV es el canal
que veían mis padres”?
Melisa
Quiñoy (MQ): El reto más grande que tenemos
como canal es ése: ser el flujo cultural de la juventud.
MTV no crece con su audiencia; sino que se renueva, absorbiendo
nuevas ideas de manera permanente. No nos interesa conservar
a las personas que veían el canal hace 20 años;
esos individuos ya no se conectan con la cultura juvenil
de hoy. Obviamente, cuando ven el canal, no entienden el
atractivo de los artistas que hoy programamos. Esa es la
idea: si lo entendieran, probablemente estaríamos
haciendo algo mal. Hace dos años, MTV realizó
un estudio a escala global y en cualquier parte del mundo,
sea China o México, el canal representa lo mismo:
juventud y vanguardia. No es un canal de videos, es una
marca que representa un estilo de vida.
Hace
algunos años, MTV era el equivalente televisivo a
revistas como Rolling Stone o Spin. Ahora luce más
como una revista de moda y estilo. Es evidente que programar
música ha dejado de ser una prioridad.
Juan
Meyer (JM): Es que más que la música, lo que
nos importa es conservar una visión y un espíritu
de audacia. Conceptos como Jackass y Punk´d cumplen
ese objetivo. Somos una fuerza cultural, no sólo
un canal que programa videos. La palabra Punk´d ya
es de uso común en el vocabulario estadounidense;
cuando hacen referencia a un engaño o una broma,
la gente y los medios la usan sin pensar en su origen televisivo.
¡Eso habla del impacto que tiene MTV! En los MTV Video
Music Awards, lo que se llevó la noche no fueron
los artistas premiados o las actuaciones, sino los besos
entre Britney Spears, Madonna y Christina Aguilera. Esa
clase de audacia sólo la puedes ver en MTV.
MQ:
También es cierto que la programación musical
varía en función del mercado. En el mercado
anglosajón, existe MTV 2, que programa música
alternativa y es, en cierta forma, el equivalente a Spin,
la Rolling Stone y el New Musical Express. MTV global, sin
embargo, sí tiene un pie en la música y otro
en el estilo y la moda. Ahora bien, la programación
del canal es determinada por la audiencia. Los “10
más pedidos” son determinados por la audiencia,
los premiados en los Video Music Awards Latinoamérica
son determinados por los televidentes, y así, en
verdad, somos un reflejo de lo que está pidiendo
el público. Obviamente, la filosofía del canal
es dar a conocer talento nuevo, pero definitivamente el
50% del canal es programado por los televidentes.
En
los 80 y principios de los 90, el flujo cultural era más
homogéneo: si la moda era Nirvana, Nirvana era el
dueño de MTV; si la moda era Madonna, sucedía
algo similar. Todos parecían estar en la misma sintonía.
Ahora no parece haber una tendencia predominante: está
el hip hop, la música alternativa, el pop, el nuevo
rock, y un sinfín de expresiones. Nadie parece llevar
la batuta y la juventud parece estar fragmentada en diversos
gustos. ¿Es más difícil ahora mercadear
al canal? ¿Cómo lanzar una campaña
de marketing ante toda esta pluralidad?
MQ:
Sí hay más diversidad, pero eso no significa
lanzar diferentes campañas a diferentes targets.
En el estudio que te mencionamos, descubrimos que hoy la
juventud no se identifica con un grupo específico:
los días en los que tú eras un chico dark,
y por tanto no podías escuchar pop son ya cosa del
pasado. Hoy puedes ser un skater que escucha música
electrónica y va a los conciertos de Coldplay. Los
chicos son mucho más amplios en su gama de intereses.
Internet les ha abierto las puertas al mundo: aunque no
viajen físicamente, viajan con la mente, y el canal
refleja eso. Nuestra audiencia es inquieta y está
moviéndose constantemente. Una cosa que sí
ha cambiado es que antes tenías programada una hora
que era de música alternativa, otra que era dance,
otra de rock, etcétera. Ahora todo está integrado
a un flujo, porque los chavos tienen un lapso corto de atención
y no planean su día para ver televisión; prenden
la computadora, hablan por teléfono y, en un respiro,
voltean a ver la televisión. De alguna forma se tienen
que representar todos los gustos en el mainstream, no podemos
apelar sólo a un segmento de la población.
Así que si tú prendes el canal lo mismo puedes
encontrar The Strokes que a Britney Spears y Tatu. Eso también
lo representa el canal en México y Latinoamérica.
En los Video Music Awards Latinoamérica lo mismo
teníamos a Kinky que a Paulina Rubio y Maná.
Cuando
MTV entró al mercado latinoamericano, hace ya 10
años, el canal era un reflejo del canal estadounidense:
los Vj’s eran de un estilo similar al de sus colegas
estadounidenses, había un departamento de noticias
similar al estadounidense, etcétera. Sin embargo,
al paso de los años, esa producción local
experimentó una crisis de identidad. De hecho, durante
un tiempo la producción local fue muy reducida. ¿Qué
fue lo que pasó?
MQ:
Es normal que la producción local bajara durante
un tiempo. Todo es un proceso de evolución: primero
experimentas con varias fórmulas y, tiempo después,
seleccionas las que te dieron éxito. Desde el 99
empezamos con una estrategia de regionalización que
nos ha llevado a aumentar la producción local. Y
este año es en el que más producción
local hemos hecho: el décimo aniversario, los Movie
Awards México, El Trip y próximamente Dismissed.
Tenemos mucha producción local, pero lógicamente
no le podemos dar la espalda a fórmulas que nos han
funcionado, puesto que los ratings nos indican que los programas
de más alto impacto son los que tienen presencia
a escala mundial. Creo que también debemos tener
mucho cuidado con el balance entre producción global
y producción local. La juventud quiere saber que
está pasando en el mundo, y no desea que le des un
canal netamente local. En el canal programamos constantemente
promos de MTV Estados Unidos, de MTV Japón, de MTV
China. A los chavos les gusta ver la creatividad de otros
países. De ahí se genera la fortaleza de MTV
como marca: a diferencia de un canal local, nosotros tenemos
acceso a una librería de creatividad mundial, y los
chicos se identifican con eso. Ahora bien, hay temporadas
donde el ámbito local adquiere un auge importante.
El Trip, por ejemplo, fue una idea conceptuada únicamente
para Latinoamérica. No tomamos la fórmula
de ninguna parte del mundo.
¿Cómo
venden el canal? ¿Cómo se acercan a un cliente
y le diseñan una campaña dentro de MTV?
MQ:
Hay varios niveles. El cliente básico es el que compra
medios tradicionalmente y hace un negocio en función
del valor del canal; es decir, el que reconoce los números,
los ratings, etcétera. El cliente básico puede
ser cualquiera que desee comprar un espacio para publicidad.
Por otro lado, tenemos las “alianzas estratégicas”,
negocios en los que somos muy selectivos. En una alianza
revisamos profundamente la imagen de nuestro potencial cliente;
sólo nos asociamos con marcas con las que compartimos
los mismos valores e imagen. Un ejemplo puntual es Coca
Cola. En las calles ya puedes ver 610 millones de latas
y empaques con el logo de los Video Music Awards Latinoamérica
impreso en las etiquetas. En ese caso, trabajamos con la
agencia diseñando las etiquetas, trabajamos ofreciendo
consultoría en el desarrollo comercial y trabajamos
directamente con el cliente. Todos tenemos que ganar en
la ecuación. El cliente me dice “quiero realizar
este comercial específico para esta acción
de MTV”. Yo lo estudio y acepto siempre y cuando mis
creativos lo aprueben y tengan control en la manera en que
ese producto va a ser presentado en el canal. La diferencia
entre MTV y otros canales como Sony o Warner es que MTV
no es propiamente un canal de TV, sino una marca en sí
misma. Así que si uno de nuestros clientes quiere
utilizar nuestra marca para promocionar su producto, nuestros
creativos tienen que trabajar de la mano con los creativos
de ellos, porque lo más importante para nosotros
es proteger nuestra marca. Nos cuidamos de no dañar
la integridad de la marca porque no queremos dañar
a fin nuestra asociación afectiva con la audiencia.
El día que la audiencia nos vea como unos vendidos,
ese día fallamos, morimos.
O
sea que si la marca no es “cool”, no se anuncia
en MTV
MQ:
Se puede anunciar en MTV mediante la compra de un spot normal,
pero no puede tener un alianza estratégica con nosotros
donde pueda usar mi marca. Por ejemplo, estamos trabajando
con Motorola en un proyecto en el que vas a poder tener
en el celular un menú con el logo de MTV, y de ahí
vas a poder bajar contenido de MTV. En este caso, la asociación
va más allá de una compra.
Para
darnos una idea, ¿cuánto vale un comercial
en los Video Music Awards Latinoamérica?
MQ:
Mucho, cuesta mucho y vale aún más. (Risas.)
No, en realidad no tenemos spoteo en los Video Music Awards,
ahí se vende el paquete de patrocinio o nada. Por
eso no te puedo dar una tarifa por “spot”. El
patrocinio es caro y sujeto a negociaciones, pero se puede
hacer sólo para México; es más, cervecería
Sol es un anunciante para México y nada más.
Hay patrocinadores a los que llamamos platinos, que son
los patrocinadores grandes. A ellos les damos múltiples
beneficios, incluidos concursos en los que llevan a los
ganadores al show en Miami. Esos patrocinadores son compañías
en la liga de Coca Cola y Sony Ericsson. Ese patrocinio,
para México exclusivamente, está en los cientos
de miles de dólares. Más no te puedo decir,
porque me expongo al reclamo de un cliente.
Telehit,
¿qué tanta competencia es para ustedes?
MQ:
Bienvenida la competencia, siempre digo que la competencia
nos hace mejores. En la parte publicitaria, más que
con Telehit, yo compito directamente con los canales de
entretenimiento general, como Warner, Sony, Fox, Cartoon
network. Yo compito con ellos, porque ellos se llevan la
mayor parte de anunciantes fuertes. Nosotros abrimos camino
para Telehit, que ha hecho una muy buena labor en los últimos
años. Aunque, en términos de vinculación
afectiva con la audiencia, MTV mantiene el liderazgo como
marcador de tendencia. Y aunque Telehit ha aumentado su
rating, ese vínculo afectivo no existe aún
en ellos.
JM:
En ese sentido, MTV da la pauta, dice cosas que nadie más
dice, tiene programas que no se ven en ningún otro
lugar. Nosotros cuidamos muy bien la marca, y te doy un
ejemplo específico: en un evento, cuando damos la
camiseta de MTV, la gente se pelea por tenerla, porque eso
no es algo que se pueda conseguir en la calle o en un tianguis.
Entonces, el hecho de que un chavito pueda tener su póster
o camiseta de MTV es algo muy fuerte, porque la marca representa
algo muy “cool” para ellos.
Están
próximos a lanzar la versión latinoamericana
de Dismissed. Creo que ése va a ser uno de sus mayores
éxitos.
MQ:
Eso esperamos. Ahí tienes un buen ejemplo de cómo
trabajamos con un cliente. Dismissed es auspiciado por Helados
Holanda. Ellos vinieron a hablar con nosotros y ver que
podíamos hacer para ampliar su mercado, pues sus
ventas se concentraban niños o a familias y estaban
perdiendo un segmento grande, entonces dijimos bueno el
logo en forma de corazón de helados Holanda con el
concepto Dismissed son el “match” perfecto.
A Holanda le va muy bien porque hace un “make-over”
total de la marca. Durante el periodo promocional, incluso,
desarrollaron el sabor Dismissed. Es un círculo que
beneficia a ambas partes.
Mauricio
González es editor de Gestión de Negocios
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